Faltaban cinco minutos para el final del partido y Nacional intentaba ganarlo. A pesar de que Gutiérrez había desarmado el mediocampo para sumar futbolistas en ofensiva el equipo no encontraba claridad en los últimos metros.
Cerro Largo estaba como un animal acorralado, en guardia, pero sin miedo, dispuesto a lastimar ni bien tuviera la posibilidad. Entonces llegó una corrida, un tiro al arco que Mejía tapó bien y un despeje insólito de Gonzalo Castro que le dejó la victoria servida a Matías Tellechea. El futbolista tocó de primera y anotó el 1 a 0.
El gol hizo justicia con un equipo que tiene todo lo que se debe tener: juego, intensidad, personalidad, carácter. Mucho mejor con la pelota que Nacional y sólidos en el fondo, los de Núñez hicieron un partido al que solo le faltaba precisión en los últimos metros. Cerro largo avanzaba en bloque, hacía circular el balón, tenía movilidad de mitad de cancha hacia arriba, pero no tenía profundidad. Hasta que Tellechea provocó el delirio.
A Nacional le quedó incómodo el partido durante toda la noche. Nada se le puede reprochar al Tricolor en cuanto a su actitud pero su juego volvió a mostrar baches pronunciados. Anunciado, estático, sin variantes. Y eso que el árbitro Matonte le perdonó la vida a Bergessio, quien pegó un codazo descalificador que ameritaba la tarjeta roja.
Ninguno de los equipos escatimó esfuerzos pero siempre fue más lúcida la visita a la hora de jugar con la pelota.
El paso de los minutos llevó a Gutiérrez a desequilibrar el equipo. Eso de lo que siempre ha hecho gala como una virtud, el técnico lo dejó de lado al poner a Ocampo, Pablo García y Vecino y al sacar a Viña, Rafa García y Neves.
Esto le permitió a Cerro Largo correr la cancha sin oposición en el medio y atacar con peligro el arco de Mejía, que salvó dos veces a su equipo antes del gol.
El resultado deja la tabla del Clausura con Nacional y Progreso como líderes y Peñarol a un punto mientras que en la Anual el Tricolor quedó solo dos puntos por encima del aurinegro y a tres de Cerro Largo.