Delia Ferreira dio una conferencia en el Ministerio de Relaciones Exteriores, invitada por la Junta de Transparencia y Ética Pública del Uruguay.
La presidenta de Transparencia dijo que desde la creación de la organización no gubernamental en 1993 algunas cosas han cambiado. Por ejemplo, hoy la corrupción es “transnacional” y no solo involucra a los países en los que se origina. También es un tema que está en la agenda pública porque existe la sensación de que “algo hay que hacer”.
“Vemos a los políticos como si fueran habitantes de un planeta llamado ‘Corruptón’, que tiene un problema de gravedad, caen todos acá y todos se dedican a la política. Eso es absolutamente falso. La política es una actividad en la que hay corrupción, igual que puede haberla en cualquier otra actividad. Los políticos somos nosotros, nuestros alumnos, compañeros y socios. Y hay de todo, igual que en cualquier otro sector, pero en la percepción pública está vinculada a la política. Yo les diría que en nuestra región, recién a partir del caso Odebrecht, implicada en la causa Lava Jato, hay conciencia de que la corrupción es un tango: hacen falta dos para bailar. Lo veníamos diciendo académicamente siempre y desde la sociedad civil también, pero esta es la primera vez que los empresarios han puesto las barbas en remojo porque han terminado presos”, sostuvo Ferreira.
La presidenta de Transparencia dijo que hace 20 años estaba aceptado el pago por “facilitación” de las empresas al Estado y “ahora hemos aprendido” que para que exista corrupción son necesarias dos partes.
Ferreira expresó que están cansados de los compromisos que asumen públicos y privados. “Las organizaciones que trabajamos estos temas, la OCDE, el gobierno abierto, estamos trabajando al unísono pasar a la acción. Hay cientos de miles de líneas de compromisos que se firman en Londres, en la cumbre de Lima, en los G20 desde hace muchos años y después no pasa nada. Estamos trabajando para una herramienta que va a monitorear el cumplimiento de los compromisos y mi impresión personal es que tanto políticos como empresarios, cuando dicen que están comprometidos en la lucha contra la corrupción tienen claro de qué se habla, pero no tienen idea de lo que realmente significa un compromiso”, afirmó.
"Así como las piezas blancas se mueven hacia la transparencia, las piezas negras son muy poderosas, tienen muy buenos equipos profesionales y más recursos que las piezas blancas".— Delia Ferriera.
El escenario favorable para la corrupción, según describió Ferreira, se presenta cuando existe opacidad y falta de información, y falta de reglas y procedimientos que garanticen la ética pública. “Llegamos al punto de tener que escribir en leyes que los funcionarios públicos tienen que ser honestos”, dijo la presidenta de Transparencia. Además, los corruptos se ven favorecidos por la ausencia de controles independientes, de rendiciones de cuentas y la impunidad a nivel Judicial.
Ferreira sostuvo que la solución se debe buscar con más información disponible, más integridad, menos impunidad y menos indiferencia de la población ante el tema. “El camino es largo, pero no se parece a una maratón. No vamos todos para el mismo lado y hay gente que nos aplaude al costado. La situación es que estamos todos en un tablero de ajedrez y así como las piezas blancas se mueven hacia la transparencia, las piezas negras son muy poderosas, tienen muy buenos equipos profesionales, más recursos que las piezas blancas y están en el tablero también, se mueven. Lo vemos con los intentos de amnistía en los casos de corrupción en todo el mundo, por ejemplo. No estamos solos en la lucha anticorrupción, las piezas negras juegan y, por lo tanto, hay que estar muy alerta porque los desafíos son muy grandes, los desafíos se renuevan y los malos también”, dijo.