La circular 1464 que llegó a las asociaciones miembros de FIFA informa que el Comité Ejecutivo decidió prohibir por un lado que “la propiedad de los derechos económicos de jugadores” sean de terceros y, por otro, “que clubes y jugadores firmen un contrato con un tercero que conceda a dicho tercero el derecho de participar del valor de un futuro traspaso de un jugador, o que le otorgue derechos relacionados con futuros fichajes o con el valor de estos fichajes”.
Estos cambios, que comienzan a regir el 1 de mayo, “van a amparar un poco más a los clubes”, dijo a 180 el vicepresidente de Danubio, Leonardo Goicoechea. “A partir de esto el representante no puede exigir el 50% de la ficha para que el jugador renueve contrato”, agregó.
La FIFA estipula un período de transición para que los clubes presenten una lista de todos los futbolistas y contratos que están en ese régimen pero a la vez establece sanciones para quienes no cumplan con la nueva norma a partir de mayo.
“La FIFA recibe los contratos que hay para estar al tanto y no te sanciona por ellos pero de ahí en adelante sí se pone firme”, comentó Goicoechea.
Si a la circular la vulnera el club, el jugador o la propia AUF, que debe incluirla en los reglamentos, serán objeto de duras sanciones. “Voy a plantear al Ejecutivo de la AUF que lo agregue en estatutos pero la verdad que no veo demasiado interés”, dijo el vicepresidente de Danubio.
La situación actual
La reciente puja con los grandes que tuvo Daniel Fonseca, representante de Rodrigo Amaral y Gonzalo Latorre, puso al descubierto, una vez más, la debilidad de los clubes frente a estos temas. Ninguno de los dos casos son comparables con el de Nicolás López porque allí, según supo 180, el representante Pablo Bentancur cumplió con Nacional a pesar de que no trascendió. “Al final siempre depende de la voluntad de los representantes”, dijo una fuente.
Los clubes del fútbol uruguayo no estaban ni enterados de los cambios reglamentarios que modificaban los vínculos de las instituciones con los jugadores. Se percataron demasiado tarde, en 2005, cuando Carlos Bueno, Joe Bizera y Cristian Rodríguez fueron declarados libres por el TAS. Antes de eso, los clubes tenían atados de pies y manos a los jugadores hasta los 23 años. Si no aceptaban el sueldo que se les proponía para firmar contrato, se los declaraba en rebeldía.
En la actualidad el Estatuto del Jugador establece en su artículo 15 que los futbolistas quedarán “automáticamente en condición de libres” cuando finalicen el contrato vigente con el club. Ante esto, los representantes pasaron a tener una posición dominante en las negociaciones.
“Viene un representante y te dice te renuevo pero quiero el 50% del jugador”, dijo Goicoechea a 180. Danubio, que invierte el 45% de su presupuesto mensual en juveniles, debió ceder en tres casos de figuras relevantes nacidas en el club.
José María Giménez estaba por cumplir 18 años y el representante planteó que el futbolista firmaba contrato de mayor sólo si el club cedía el 50% de la ficha. En 2014 a Camilo Mayada le quedaban tres meses de contrato y el empresario manifestó que si no cedían el 50% el jugador no renovaría y por lo tanto quedaría libre. Algo similar sucedió con Salvador Ichazo, de quien su representante puso como condición que Danubio entregara el mismo porcentaje a cambio de firmar contrato por tres años.
Un caso menos conocido que los anteriores pero más gráfico aún es el de un juvenil de Danubio de la Cuarta División que antes de comenzar a jugar en Séptima proveniente del baby fútbol, un contratista exigió el 30% de los ingresos de una futura venta si no se lo llevaba a otro club.
“He visto que jugadores le dicen a un representante 'quiero terminar el contrato de representación' y el representante le dice 'pará, con esto lo arreglamos'. Y le dan una camioneta 4x4 y ellos siguen. Pero el detalle es que la camioneta está a nombre del representante y el día que se van le sacan la camioneta”, contó Goicoechea.
El caso “Diente” López
Cuando un futbolista cumple 18 años el contrato de juvenil se termina y el club debe firmarle un contrato de mayor. Es ahí cuando, en muchos casos, los contratistas aprovechan para llevárselos.
Tal vez el caso más recordado sea el de Nicolás López. El futbolista que brilló en la Punta Cup 2011 con 17 años, debutó en la Primera de Nacional con Juan Ramón Carrasco el 24 de abril de ese mismo año.
En octubre de 2011, apenas cumplió los 18 años, el jugador dejó el club. Si bien nunca trascendió, el representante Pablo Bentancur pagó por López lo que estaba indicado en el contrato firmado entre las partes y registrado en la Asociación Uruguaya de Fútbol.
Según supo 180, López, que ganaba un salario nominal de 12.840 pesos uruguayos al mes, luego aumentado a 23.200 pesos, tenía registrado un contrato en el que se incluía un punto titulado Indemnización por incumplimiento o rescisión unilateral sin justa causa. Allí las partes acordaron una rescisión unilateral del club a cambio de “tres retribuciones mínimas vigentes al momento de pago” y una rescisión unilateral por parte del futbolista “previo pago de la suma de dólares americanos un millón”.
Ese monto fue girado por la Roma, club que lo contrató, a Nacional el 5 de diciembre del 2011.
La rescisión de contrato firmada por Héctor Olmos y Claudio Puig en nombre de Nacional, donde se aclara que “las partes no tienen nada que reclamarse por ningún concepto, y una carta de Hernán Navascués al presidente de la AUF en ese momento, Sebastián Bauzá, para aclarar la situación, pusieron punto final al tema.
Fonseca en el centro de la escena
El dirigente de Nacional José Fuentes, dijo a 180 que el tema de Rodrigo Amaral está solucionado con Daniel Fonseca. “Está resuelto. Ni bien cumpla 18 años se va a firmar el contrato por tres años. Eso fue lo que se acordó con Fonseca”, indicó. El jugador cumple la mayoría de edad el 25 de marzo.
Fonseca representa a Amaral desde hace poco ya que antes la carrera del jugador la guiaba Pablo Boselli.
Fonseca también estuvo en el centro de la escena porque maneja al juvenil Gonzalo Latorre, que se negó a renovar contrato con Peñarol y se fue sin dejar un peso para la institución.
“La idea de irme de Peñarol fue mía, no de Daniel. Yo en el club no me sentía cómodo por problemas internos que tuve y eso me llevó a alejarme. Es el club que amo y el más importante del mundo, pero con Daniel tengo una relación muy fluida y me apoyó”, dijo Latorre a El Observador.
Agregó que tuvo problemas con los dirigentes por su contrato. “Ellos (los dirigentes) no se comunicaron de la mejor manera conmigo. Eso me motivó a irme porque ya no me sentía a gusto en Peñarol”. Desde Peñarol expresaron que intentaron durante más de un año cerrar la renovación de contrato pero que Fonseca no respondía.
Un caso que terminó mal para Nacional fue el de Guillermo Méndez, quien el día que cumplió 18 años se fue al Standard Lieja de Bélgica. El español Jorge Vidal Correa, agente FIFA, fue quien viajó a Montevideo y lo convenció para no firmar contrato de mayor.
“No es tan fácil firmarle contrato a los juveniles porque, por un lado, le podés errar en la proyección y también porque en la AUF hay límites de contratos por club”, dijo Fuentes quien aseguró que el presupuesto que Nacional destina a juveniles es de un millón 700 mil dólares anuales.
Goicoechea coincidió con el dirigente de Nacional: “Si le hacés contrato a todos los jugadores con proyección corrés el riesgo de que alguno explota pero varios no y vos tenés que cumplir con todos”. Sin embargo, graficó que “hoy si no tenés contrato no tenés jugador”.