Desde antes de las 13:00 ya estaba encendido el equipo de sonido y el escenario y las banderas ya estaban colocadas. En ese momento, unas 30 personas esperaban la llegada de la caravana con sus estandartes en mano. Es que el comunicado de la organización avisaba que el precandidato hablaría, aproximadamente, a esa hora.
Frente al lago, el jingle de Lacalle Pou sonaba una y otra vez: "somos hoy, somos ahora". Además, sonó mucho una versión tropical de la misma pieza musical. Más cerca de la Rambla, un camión estacionado tenía un inflable blanco con forma de dirigible y el logo del exdiputado impreso en azul.
Pasaban los minutos y la gente, lentamente, se iba acercando al lugar. El presentador al fin habló por el micrófono pero lo hizo para pedir que alcancen el escenario una llave de moto que alguien había extraviado si lograban encontrarla.
Más cerca de las 14:00, una tanda de varios autos y camiones arribó. Uno de estos traía otro inflable: esta vez, era un "404" azul, referencia a una de las listas del precandidato. También, llegó otro camión lleno de jóvenes que se bajaron cantando -con el ritmo de El Murguero de Los Auténticos Decadentes- "se viene Lacalle Pou, Lacalle Pou, Lacalle Pou".
Pasadas las dos de la tarde, comenzó a llegar gente en masa. Camiones, camionetas y hasta un ómnibus depositaron a partidarios del diputado en el lugar. Jóvenes de la lista 40 con distintivos amarillos lanzaron una bengala de humo y algunos llevaban disfraces de Minions, los personajes de la película "Mi villano favorito".
Sobre las 14:25 el presentador anunció que había llegado Lacalle Pou. Al bajar, se sacó fotos con muchas personas que lo rodeaban. Cuando subió al escenario, las decenas de banderas de todas las listas que sostenían los militantes, se agitaron con vigor en la ventosa tarde.
Lo primero que realizó una vez encima del escenario fue cantar el himno nacional, debido a la conmemoración del aniversario de la Batalla de las Piedras. Al finalizar, unos jóvenes subidos a un jeep que estaba estacionado en la mitad de la multitud volvieron a cantar "se viene Lacalle Pou, Lacalle Pou, Lacalle Pou".
El precandidato dedicó sus primeras palabras a pedirle a un integrante de cada lista que lo acompañara arriba del escenario, ya que había estado todo el día con ellos y no quería estar solo en ese momento.
Se refirió a la "indiferencia respetuosa de la gente que no comparte la opción" que se cruzaron a lo largo de todo el trayecto de la caravana quienes no agredieron ni insultaron, según expresó. Añadió que "eso es una señal fortísima para los candidatos de que el pueblo está cansado de insultos y quiere una campaña electoral de ideas".
Apuntó que no le va a contestar a los que critican porque "nos saldríamos de lo que hemos hecho hasta ahora". Indicó que no quiere "que su país se compare en delitos con otros países, sino que se compare con sí mismo. Esas comparaciones no tienen autocrítica".
Lacalle Pou contó: "tengo amigos que nos dan consejos que, por suerte, no seguimos. Nos dicen: dejá que venga otro -a quien no voy a nombrar-, que venga ese que el viento de cola se acabó y venimos nosotros en cinco años". El precandidato dijo que él responde que no, porque "este es el país de nuestros hijos".
Sobre las 14:45 terminó sus palabras y volvió a sacarse fotos detrás del escenario mientras lo despedían con gritos de aprobación, bombos y aplausos.
Se pudo ver a distintas autoridades del Partido Nacional dispersas en el acto como a Luis Alberto Heber, Javier García, Gustavo Penadés, Jorge Saravia o Luis Borsari.
Cuando se estaba yendo la muchedumbre, el presentador volvió a intervenir y solicitó que, si alguien había visto una billetera perteneciente a una mujer la llevara al escenario ya que se había extraviado.