Ajustados trajes de diablitos en patines y largos vestidos que simulan la vestimenta típica de las monjas forman parte de la mixtura de coloridos disfraces que participan del festejo que se inició en Plaza Independencia y finalizó pasada la medianoche con un espectáculo musical frente a la Intendencia.
A lo largo de la avenida una gigantesca bandera del arcoíris -símbolo de la diversidad- sumó más color a la fiesta.
"Hoy festejamos la aprobación del matrimonio igualitario en Uruguay y vemos este logro como un punto de llegada ya que nos da un marco legal para tener un piso para seguir avanzando", dijo Yanina Azzolina, integrante del colectivo Ovejas Negras.
La marcha "pretende abarcar todos los aspectos de la diversidad, no solo el sexual, por eso buscamos seguir con las reivindicaciones sobre un planteo general, que es acabar con la discriminación", agregó.
Cada color utilizado por los manifestantes representa una reivindicación diferente, como el verde que apoya la regulación de la marihuana y el rojo que aboga por los derechos de la población afrodescendiente.
A su vez, como antesala de la marcha, se instaló una "Feria diversa" en la que medio centenar de stands con techos de colores ofrecían todo tipo de productos, desde pins hasta información sobre el circuito gay friendly de Montevideo.
Población trans, una cuenta pendiente
Este año la lucha por mejorar la situación de la población "trans" ha centrado la atención de los activistas sociales que alertan sobre la exclusión del sistema educativo y el mercado laboral que sufre el sector, que condena a la gran mayoría a practicar la prostitución para subsistir.
Uruguay tiene entre 1.500 y 2.000 trans, un grupo que incluye a personas transgénero, travestis y transexuales.
"Hay mucho por hacer, estamos peleando para tener trabajo digno para las chicas trans como yo. Hoy es muy difícil para nosotras", dijo Thalía, que llegó desde la ciudad de Fray Bentos, Río Negro, para participar de la marcha.