Cándido Boglacino, presidente del Centro de Investigación y Desarrollo para la Persona Sorda – Cinde- dijo a 180 que el objetivo es dar contención a la familia y abordar su aceptación así como brindar estimulación temprana al niño. El equipo estará formado por padres de niños sordos, maestras, sicólogos y trabajadores sociales.
Desde el BPS, Ariel Ferrari confirmó a 180 que existe voluntad política para su aprobación. “Nosotros en general hemos apoyado las distintas iniciativas y cada vez que la Asociación de Sordos del Uruguay hace un planteo hemos tomado acción favorable a tal punto que el primer diccionario de intérprete de señas lo financió el BPS”. Consideró que el proyecto prepara a la familia para comunicarse mejor con sus hijos.
Patricia Díaz es madre de una adolescente sorda, fue de las dos primeras madres intérpretes en el país y vicepresidenta de la Asociación de Padres y Amigos de Sordos en el Uruguay, en diálogo con 180 contó que los padres de chicos sordos no tienen atención. “Uno tiene un hijo con discapacidad y no sabe qué es lo que tiene que hacer”.
Cuando nació su hija, Carolina, hace 16 años, no se realizaba la detección precoz de la sordera y generalmente la mal diagnosticaban. Las posibilidades rondaban entre el autismo y problemas atencionales.
"En la parte médica, siempre te mandan a realizar el implantar coclear pero muchas veces no es la solución porque de lo contrario estarían todos implantados y toda operación tiene un riesgo", recalcó.
Bogliacino enfatizó sobre el tema y añadió que “hay una negación por parte de la familia y lo primero que se hace es ir al médico quienes recomiendan generalmente el implante coclear y no hay estadísticas porque el negocio es bueno y el resultado es malo. Es como cuando uno compra un electrodoméstico y va con el papelito de la garantía”.
La intervención quirúrgica para el implante se volvió un tema de debate entre médicos y asociaciones de sordos. El médico especialista en este tipo de operaciones, Hamlet Suárez, explicó que cuando comenzaron las cirugías en el mundo hubo posiciones contrarias por parte de agrupaciones que sostenían que se trataba de un "genocidio cultural".
El presidente de Cinde recalcó que “ser sordo no es una desgracia, es una situación, una condición y hay diferentes maneras de resolverlo” porque “se está volviendo al Siglo XIX y a lo que llamamos el Neo-Oralismo. Es un empuje nuevo”.
Asimismo, se detuvo en este tema y dijo que “todos nosotros recibimos estímulo sensoriales antes de nacer y es la razón lo que nos permite distinguirnos como seres humanos. Esa razón se activa apenas venimos al mundo por la lengua. Al sordo profundo no nace con esa condición y necesita recurrir a lo que tiene y no que se haga énfasis en lo que no tiene. Por muchos años, el oralismo ha insistido en que el sordo debe hablar. Que deba conocer de la mejor manera posible el idioma español está bien porque es lo que utiliza el 99% de la población pero no arrancar con eso” y añadió que “el sordo escucha con los ojos”. Es por eso, afirmó, que primero debe aprender la lengua de señas, después la escrita para más tarde la oralidad.
Por otro lado, desde las asociaciones que nuclean a personas sordas se está trabajando para implementar un servicio jurídico que busca cubrir las diferentes necesidades que pueda tener la comunidad sorda.
Está inspirada en la Unidad de Atención a la Salud para Sordos que se inauguró el año pasado y cuenta con un equipo integrado por profesionales que manejan el lenguaje de signos.
Díaz afirmó que desde la Asociación de Padres se presentó a la Administración Nacional de Educación Pública – ANEP- un proyecto para que la Escuela 179 tenga entre sus asignaturas una dedicada al lenguaje de señas. Agregó que “si cuatro o cinco escuelas en el país enseñaran, en pocos años no habría diferencias y podrían encontrar a un compañero que sepa su lengua”.