Mota: una jueza “encasillada” y sin el apoyo de la Corte

La jueza Mariana Mota, trasladada de un juzgado penal donde llevaba varios casos de derechos humanos a uno civil, considera que la “encasillaron” y que lo siguen haciendo. Dice que “sin duda” hubo una campaña en su contra por parte de dirigentes políticos, de los abogados de los militares y de algunos medios de prensa. En medio de esa realidad, afirmó en entrevista con No toquen nada, nunca tuvo una respuesta de apoyo por parte de la Suprema Corte de Justicia.

Actualizado: 20 de marzo de 2013 —  Por: Redacción 180

Mota: una jueza “encasillada” y sin el apoyo de la Corte

Sin datos (Todos los derechos reservados)

Entrevista de Joel Rosenberg a Mariana Mota en No toquen nada (Océano FM).

Joel Rosenberg: La semana pasada la jueza Mariana Mota asumió su cargo en la justicia civil. Su pasaje de la órbita penal a la civil fue polémico. El día que firmó, el 15 de febrero, decenas de manifestantes convocados por varias organizaciones de derechos humanos ingresaron a la Suprema Corte de Justicia y miraron el acto oficial. La propia jueza dijo que no quería ser trasladada en ese momento. El Frente Amplio pidió explicaciones a la SCJ desde la Comisión de Constitución y Código e invitó a los miembros de la Corte al Parlamento.

La SCJ no aceptó finalmente la invitación como se esperaba y emitió un comunicado al respecto. Desde la Comisión, el Frente Amplio hizo un pedido de informes por escrito y se aguarda la respuesta. No toquen nada accedió al pedido que es genérico. Pregunta por los traslados de jueces en los últimos 10 años y por todos los traslados de febrero de 2013. Y hace algunas preguntas para ver si se cumplieron algunos pasos constituciones y legales. No hace referencia específica al caso de Mariana Mota.

El ministro de la Corte Jorge Ruibal Pino consideró que “históricamente los juzgados civiles son los que se consideran de mayor jerarquía en el departamento de Montevideo, de modo que no fue retirada de un juzgado penal por sus actitudes a pesar de que tiene algún sumario pendiente, sino que fue trasladada a un juzgado civil porque su ciclo en el juzgado penal para la Corte ya había terminado”.

Luego Ruibal Pino corrigió el último dato. La jueza no tiene ningún sumario pendiente.

Vamos a abordar el tema un mes después con la protagonista, con la jueza Mariana Mota.

Doctora Mota, ¿con qué ánimo asumió en la justicia civil?

Mariana Mota - Es difícil definirlo. No muy bien obviamente. Pero no quiero que se tome a mal porque el Poder Judicial es todo uno y los juzgados son todos iguales en ese sentido de que uno desarrolla su función en donde tiene que hacerlo, pero las circunstancias del traslado no fueron las que hubiera esperado y ni siquiera las que pretendía porque no lo pretendía justamente.

Ruibal Pino dice que los traslados son ciclos que se cumplen.

Lo de los ciclos, no sé, se ve que yo cumplí ciclos y para otros colegas los ciclos son más raros.

Eran siete años en un juzgado penal.

Estrictamente en este juzgado penal de 7° turno estuve cuatro años. Yo venía de Ciudad de la Costa, donde había estado tres años. Hay jueces penales que hace más de 10 años que están en sus juzgados, hay jueces civiles que hace 20 años que están en ese mismo juzgado. Lo de los ciclos es algo que todavía no lo entiendo.

¿No hubo explicaciones para usted?

No. La resolución tampoco las tiene.

Usted pidió las explicaciones. En realidad apeló la decisión.

Claro, exacto.

No hay respuesta todavía.

Eso lleva un tiempo.

Es habitual.

Supongo, nunca recurrí nada, pero me he enterado que lleva...

En el momento del traslado, ¿hubo felicitación? ¿Se entiende así dentro del Poder Judicial?

A uno lo llaman por teléfono y le dicen: "por decisión de la Corte usted ha sido trasladada de tal lado a tal lado, jura tal día, punto". Creo que es hasta por una cuestión de estilo que lo hacen, no es la Corte la que está llamando. En este caso era un prosecretario, que está por fuera de esto, y termina siendo irónico que a uno lo feliciten por ir a un lugar donde no pidió, pero sucedió así.

No le achaca responsabilidad a ese funcionario de ser irónico.

No, no, la situación es irónica, porque realmente a mí me impactó.

En estos cuatro años en ese juzgado usted se ha convertido en una jueza que tiene muchísimos casos de derechos humanos. ¿Cuál fue el primer caso sobre violaciones de DDHH en la dictadura?

El único que estaba en trámite en ese momento en ese juzgado, que era el expediente de Bordaberry.

Que terminó en febrero de 2010.

En febrero de 2010 con sentencia de primera instancia. El procesamiento ya estaba pero era por 11 homicidios especialmente agravados en calidad de coautor. La sentencia que se dictó por fue atentado a la Constitución, nueve delitos de desaparición forzada y dos delitos de homicidio. Todos en calidad de coautor, salvo el de atentado que era de autor.

A partir de allí llegaron una cantidad de casos que terminaron siendo unos 50.

Sí, aproximadamente. A partir de la sentencia de Bordaberry, eso derivó a que se empezaran a formar otras causas.

¿Es por atracción?

En cierta manera sí pero dentro de la misma causa de Bordaberry se abrió una causa para la investigación de los responsables de la muerte de Ubagesner Chaves, a partir de la investigación de la causa de la muerte de Ubagesner Chaves se abrió otra causa por torturas de personas que habían sido presas en Boiso Lanza. O sea, se fueron desplegando diferentes juicios a partir de una megacausa como podía ser la de Bordaberry.

No es ni casualidad ni sorteo.

Se daba por eso. Después cuando se presentó una serie de denuncias en octubre de 2010, más de 100 denuncias en comisarías, a mí me terminaron derivando cerca de 13 denuncias de esas y las empecé a tramitar también. Había diferentes estadios de tramitación de las denuncias. Había algunas que estaban muy avanzadas, otras iniciando, otras próximas a resolver.

Otras trancadas con recursos.

Muchas trancadas con recursos. En la última época se había generalizado una presentación de recursos y recursos y recursos. Sí, es cierto.

Más allá de que obviamente el trabajo y el oficio, cuando llegan casos de violaciones de DDHH hacen que uno vaya entendiendo más, ¿usted se especializó en esta materia?

Estos delitos son delitos muy especiales, ¿no? No es habitual, no debería serlo, por supuesto. El estudio, el abordaje de la investigación, es muy especial, y la temática y la legislación también. Uno lee jurisprudencia internacional, doctrina internacional, legislación internacional y eso te va llevando a una cierta especialización.

¿Usted cree que puede haber dificultades para la jueza que entre? No por su capacidad sino por la cantidad de trabajo acumulado.

Es que es bastante complejo porque en realidad el juzgado se incrementó en su trabajo. Además de ser un juzgado penal tenía ese agregado de esa cantidad de causas que había que llevar, que implica leerlas todas. No es lo mismo tener el expediente desde el inicio e ir llevándolo y conociéndolo que tomar ese expediente, conocerlo todo de una vez y seguir. Es difícil. Los conocimientos que uno va adquiriendo, los va adquiriendo sobre la marcha, no todos juntos. Lleva su tiempo y supongo que también su dificultad. No es imposible, obvio, pero lleva su tiempo.

¿No es una dificultad también para el PJ en sí que, por ejemplo, todos esos casos estuvieran en un solo juzgado, si usted decide renuncia o irse a vivir a otro país, y que no quede una experiencia? ¿No se hace una tarea de acumulación, de poner a un juez al lado o alguien?

Esa es una de las grandes falencias. El PJ no forma a los jueces para este tipo de juicios. Tampoco se agrega personal o funcionarios o equipos de trabajo para ayudar en esa tarea. Se ha dicho que son igual que cualquier otro juicio penal; yo entiendo que no son iguales, que realmente llevan otro tipo de trabajo y eso cuando uno lo deja viene otro y tiene que empezar todo de nuevo. Es decir "vamos a entender este caso a ver cómo es, a ver qué estrategias tomo para investigar, a ver cómo sigo, qué aplico, qué no aplico". Es un empezar de nuevo, no se acumulan experiencias, es lamentable pero es así.

Según SCJ usted tuvo cuatro investigaciones, ¿está bien? Tres que se cerraron y una que se mantiene abierta.

Sí, en los últimos años sí, puede ser. Si lo que llaman investigación es pedidos de informes que los cumplí a todos y después todos se archivaron, sí.

Uno de ellos, quizás de los más notorio, fue el que se hizo por su participación en la marcha del 20 de mayo, la conocida marcha que hacen los familiares de detenidos y desaparecidos. ¿Usted fue a esa marcha como participante de la misma?

No, no fui a la marcha como participante, pasaba y la vi.

Y se cruzó y se quedó conversando con López Goldaracena. A usted le pidieron un informe.

Me pidieron un informe en 24 horas y lo hice.

Allí lo que se hace, a ver si lo entiendo, es como una observación, porque no hay una sanción.

Sí, se planteó que había violado el código de ética, lo cual puedo legítimamente no estar de acuerdo y no estoy de acuerdo. Pero bueno, fue eso, tampoco es una sanción, tampoco quedó en el legajo mío.

Fue como un tirón de orejas.

Supongo que algo así.

La Suprema Corte, citando el modelo iberoamericano de ética judicial, publicó en ese momento lo siguiente: "El juez debe procurar evitar las situaciones que directa o indirectamente justifiquen apartarse de la causa, y tal deber ético no resultó observado por la doctora Mota en la emergencia en la obvia medida que su conducta puso en tela de juicio su imparcialidad, provocando se solicitara su apartamiento de la causa". Usted no estuvo de acuerdo con eso.

No, además esta circunstancia provocó que abogados de los militares presentaran recusaciones, que justamente eso, cuando se objeta a un juez que ha dejado de ser imparcial o ha tomado partido por alguna de las partes, tuve tres juicios de recusaciones y todos fueron archivados.

Cuando se dio esta situación, ¿usted pensó que se podía originar este problema?

No, porque entiendo que la imparcialidad de un juez no puede ser tan delicada como un vidrio que se puede romper por cualquier cosa. Los jueces integramos esta sociedad, tenemos sentimientos, tenemos preferencias, tenemos las mismas cosas que tienen absolutamente todas las personas, somos iguales a todas las personas, cumplimos una función. El tema es cómo la cumplimos. Y tener claro que nuestras preferencias y nuestras actitudes o nuestros gustos, que los tenemos de cualquier tipo y de toda índole, no deben afectar nuestras funciones, nuestras decisiones. Nuestras funciones, nuestras decisiones que se plasman en las resoluciones y en las sentencias, tienen que estar fundadas en derecho, también a través de todo un juicio en donde se incorporó prueba de un lado y de otro. Es todo un razonamiento lógico en donde se lleva a una sentencia.

Usted habla de juzgar un juez por su imparcialidad en su actuación, no prejuzgar, tener fundamentos en sus fallos.

Exacto.

Es un tema de filosofía del derecho, casi, ¿no?

Más o menos, sí.

Algunos piensan que deben estar como una caja de cristal.

Pero me parece justamente que no debe ser así. Un juez está inserto en una sociedad y resuelve los conflictos de una sociedad.

Y del otro lado, de las personas que podían ser acusadas, no teniendo el dato de por qué había estado en esa marcha, ¿no podían pensar que usted era una militante de una organización de derechos humanos y que iban a estar en un juzgado donde iban a tener alguna situación incómoda o injusta?

Ellos saben perfectamente cómo los traté durante todas las actuaciones en los juzgados, ninguno puede establecer ninguna queja de cómo fue mi actuación en el juzgado, tuvieron absolutamente todas las garantías, todas, absolutamente todas las garantías.

A usted la encasillaron casi como una militante en ese momento.

Me encasillaron y me siguen encasillando. Esto es una especie de calificación que no me la voy a sacar más, pero bueno, es así.

¿Puede haber colaborado eso para lo que pasó el 15 de febrero? Porque usted no convocó.

No, por supuesto.

¿Cómo se sintió?

Me sentí como creo que sería lo mejor que se puede sentir un juez: apoyado por las personas con las cuales está trabajando. Esto es una servicio de justicia, no dice personas concretas sino una población en general. Y ojalá todos los jueces tuviéramos esa especie de apoyo, no explícito, no es necesario que todo el mundo vaya y haga un apoyo explícito, sino que simplemente lo que uno hace es recibido por la sociedad.

Pero le puede complicar para el encasillamiento.

Bueno, a ver, lo que pasa que no es una cosa que yo la pedí. En la medida que estaba trabajando con determinadas causas, tenía un cúmulo de cosas en cuales se verían afectados o contemplaba los intereses de determinadas organizaciones sociales que estaban pidiendo que se investigara, no estaban que se pusieran presos determinadas personas, sino que se investigara, eso nunca se puede perder de vista, tal vez eso sea lo que haya movilizado a la gente. Yo lo entendí así.

Usted después tuvo una investigación por una entrevista en Página 12. Leo uno de esos fragmentos. "¿Cómo analiza el apoyo del gobierno uruguayo al proceso de verdad y justicia en su país?" le pregunta el colega argentino. Y usted dice: "No hay una promoción de los derechos humanos para que esta situación, que es nacional y nos marcó a todos, se esclarezca. Es bien diferente al gobierno argentino en esa materia. Mujica y el ministro de Defensa fueron rehenes de la dictadura, tal vez por eso no puedan ver con objetividad un proceso dictatorial que los tuvo como víctimas". Esto generó una reacción hasta del presidente de la República.

Sí.

¿Usted reafirma esta declaración?

Sí, claro.

¿Y la oportunidad de hacerla? Después de la otra investigación por su participación casual en la marcha.

La oportunidad de hacerla, yo eso lo expliqué cuando me pidieron informes, y los informé. Eso estaba en el marco de una jornada, de un encuentro de varias personas de toda América acerca de lo que es la justicia transicional, de cómo se desarrolla la justicia respecto a la investigación de este tipo de delitos. Y yo por Uruguay estaba planteando los progresos y dificultades que teníamos cada uno. Cuando se refirió a Argentina se hizo referencia simplemente porque era un país anfitrión, pero todos los países tienen un mayor desarrollo y tienen esto como política de Estado.

¿Y mencionar a Mujica y al ministro de Defensa?

Lo que pasa es que es muy paradójico, es el único país donde el ministro de Defensa y Mujica fueron rehenes de la dictadura, estuvieron presos, no hay otro país en que haya pasado eso.

Pero incide, dice usted.

Es que para mí incide, por supuesto que incide. Incide en forma abstracta. Cualquier persona que haya sido víctima de un delito que lo remueva, una cosa que lo impacte, después no puede ver con objetividad, o por lo menos tiene que hacer un proceso de abstracción bastante importante como para ver con objetividad el hecho y poder decir "víctima por un lado, victimario por otro", etcétera. Simplemente verlo en el desarrollo de la función cuando uno toma declaraciones a víctimas...

¿Pero incide en el proceso judicial de investigación, dice usted?

No en el proceso judicial de investigaciones sino en lo que es la política de Estado. Hay frases que creo que son más que públicas que han dicho el presidente o lo que ha dicho Huidobro respecto a lo que son estos procesos, a cómo se terminarán estas situaciones...

Cuando se mueran todos.

Exacto. O "son unos viejitos y qué vamos a ponerlos presos". Esas son, para mí, expresiones que refieren a personas que estuvieron involucradas como víctimas y para mí no son objetivos, porque además eso refiere a sus relaciones directas con lo que vivieron ellos, pero acá esto no pasó solamente entre ellos y sus captores o las personas que los tuvieron y mantuvieron presos, esto pasó respecto de muchos grupos sociales, muchos grupos políticos, muchos grupos sindicales y una sociedad entera. No están solamente ni los desaparecidos ni los asesinados ni los niños secuestrados a los cuales se les suprimió la identidad y se les puso una identidad nueva. También están los exiliados, los destituidos, todos los funcionarios públicos que fueron calificados A, B y C, esas personas también estuvieron en esta situación.

Después de su declaración y la reacción de Mujica, ¿se sintió respaldada por la SCJ en ese momento?

No. Obviamente, más allá de que la investigación, entendieron que mis explicaciones eran satisfactorias...

Eso cerró también.

Eso se cerró.

¿Y por qué no se sintió respaldada?

Es que en realidad, yo cuando comencé la investigación, cuando se me abrió un abanico de causas de 20 homicidios para investigar más los que ya tenía, yo hice una proyección de cuánta gente iba a tener que tomar declaración, cuánta documentación iba a tener que pedir y se debería remitir al juzgado y estudiar y analizar. Lo planteé a la Corte, en ese momento al presidente, porque el juzgado iba a estar muy afectado con esto. Iba a haber un trabajo muy voluminoso y planteaba: "miren, esto no va a hacer colapsar al juzgado pero va a ser muy difícil afrontar este trabajo y acá el juzgado tiene que responder como juzgado tanto respecto de los delitos que se van tramitando día a día como respecto de estas causas". Y el juzgado es el Poder Judicial funcionando.

Entonces plantearlo fue como decir "bueno, a ver, qué apoyo puedo tener desde el jerarca, desde mi jerarca, para poder desarrollar esta función en forma óptima para todos los casos. Y no tuve respuesta ninguna.

¿Eso fue...?

Eso fue antes de empezar todas las investigaciones. Debe haber sido los primeros meses del 2011.

¿Usted siente o sintió en algún momento que hubo una campaña en su contra? Política, mediática, de algunas figuras.

Sin duda. Sin duda que sí.

¿En qué momentos? Hay un editorial de Búsqueda donde se pide directamente que la saquen.

Claro, hubo un ex presidente y un ex vicepresidente que fueron a pedir que me sacaran.

Jorge Batlle y Gonzalo Aguirre.

Exactamente.

Fueron a pedir en esa conferencia que hicieron.

Claro.

Eso era un caso particular.

Eso fue por el caso Calcagno, un caso por el que se me cuestionó muchísimo, se llegó a decir que era totalitaria, hitleriana y otra serie de bondades.

Que usted “invertía la carga de la prueba”.

Sí, un disparate.

Un caso muy difícil para los que no somos técnicos.

Sí, claro, es difícil pero también cuando uno ve que hay todo una especie de formación de opinión hacia un lado, es muy difícil contrarrestarla. Ahí me llamé a silencio. Expliqué alguna vez y dije "no hablo más" porque además principalmente esa sentencia interlocutoria, porque era un procesamiento, estaba siendo estudiada por un Tribunal de Apelaciones.

El Tribunal de Apelaciones falló lo mismo que usted después.

El Tribunal de Apelaciones confirmó, pero nadie salió a decir que el Tribunal de Apelaciones confirmó. Toda esa campaña enorme que se armó cuestionando mi resolución, tampoco después dijeron "uh, entonces el Tribunal de Apelaciones también está horrible".

¿Los tres jueces del Tribunal?

Dos.

Dos a uno. O sea que había dos jueces más que pensaban como usted en ese caso controvertido. ¿Por qué siente que fue por los casos que tenía? ¿Es la razón que siente que fue objeto, algo personal?

No, personal no creo, yo no tengo animadversión con nadie. No creo que sea personal para nada. Es un tema, me parece, de posición ante delitos de los que todavía ahora cuestan mucho hablar, cuesta muchísimo analizar cómo se sigue, entonces cuando se adopta una posición jurídica tal vez hayan hecho una proyección a lo que podía pasar y empezaron esa especie de calificación y de encasillamiento a mi persona respecto a una posición.

En ese encasillamiento también estaba la idea que se esbozaba desde allí, y no sé qué es lo que piensa usted, de que a usted la ponían como militante y entendiendo los casos desde el lugar de las víctimas, y que eso es muy difícil para un juez para después dictaminar justicia. ¿Usted se sintió en el lugar de las víctimas en los casos?

No sé quién lo dijo, recién me entero, la verdad.

No, el encasillarla como militante como parte... Que se podía entender que usted estaba en el lugar de las víctimas.

No, en realidad quien debe estar en el lugar de las víctimas en este proceso penal es el fiscal. En todo caso habrá que preguntarle al fiscal. Yo lo que hacía era una investigación.

¿Pero usted no siente que se ponía "de parte de..."? Por estos hechos históricos, este terrorismo de Estado, no es cualquier caso.

Sí, obviamente no es cualquier caso, mi pensamiento acerca de lo que pasó es propio y no debe afectar a la investigación. La investigación en función de buscar las pruebas que definieran cómo habían ocurrido los hechos.

Con esta idea de la campaña, ¿usted siente que cometió alguna imprudencia? Por ejemplo en lo de la marcha o lo de Página 12. ¿Capaz que se “regaló” en algún momento?

Lo que pasa que con el diario del lunes uno tiene otra visión. Era muy difícil trabajar... ¿Cómo explicarlo? Era muy difícil estar en la investigación viendo los obstáculos que día a día se presentaban, lo difícil que era avanzar y escuchar todo lo contrario desde lo público, era muy difícil.

¿Pero tiene alguna autocrítica?

Creo que hubo una exposición pública mía un poco por las causas, otro poco por lo que provocaron en otras personas que querían establecer una imagen que era favorable a una especie de encasillamiento y en esa situación uno no tiene muchas elecciones, a ver qué puede hacer. Yo intenté siempre seguir trabajando en la forma más correcta posible.

Le preguntaba que quizás no haría de nuevo las declaraciones en el contexto que estaban...

Lo que pasa que las declaraciones, quien las levantó, que fue este semanario, los levantó ya con una intencionalidad y una manera de presentarlas que no fueron con las que se declararon. Yo cuando lo expliqué ante la Corte lo entendió claramente como que eran simplemente declaraciones en el marco del desarrollo de un congreso y nada más, y no tenía ninguna otra connotación. Esas son las connotaciones que a mí me bastan, no las que lee la otra parte que se ha dedicado a encasillarme.

¿Siente que "la otra parte" terminó venciendo en esta historia?

No sé, no, creo que no.

Usted apeló este traslado.

Sí.

¿Espera con alguna expectativa optimista?

Yo trabajo dentro de un Poder Judicial, y el Poder Judicial emite sus resoluciones y sus decisiones y cuando se equivoca lo dice y lo cambia. Tengo que creer que esto va a ser igual sino debería irme para mi casa porque no creo más en el Poder Judicial.