Sector ovino apuesta al cordero pesado y la faena antes del año

Pese a que el aumento en el stock ovino se dio justo en un momento de baja de los precios internacionales los productores son optimistas en cuanto a las perspectivas. Los buenos precios internacionales de lana y carne ovina que se registraron desde fines de 2009 cayeron en el último ejercicio, según un adelanto del anuario 2012 OPYPA, la Oficina de Planeamiento y Política Agropecuaria del Ministerio de Ganadería.

Actualizado: 19 de diciembre de 2012 —  Por: Redacción 180

Sector ovino apuesta al cordero pesado y la faena antes del año

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Los últimos tres años marcaron una recuperación de los incentivos a trabajar en el rubro vía precios internacionales de la lana y de la carne ovina. Ese buen momento se vio reflejado incluso en un salto en el stock ovino, que creció un 10% para situarse en 8.2 millones de cabezas en 2012.

Pero el buen panorama internacional se cortó este año. Sin embargo, desde el sector confían en que sea algo pasajero.

Ignacio Mullin, coordinador del Plan Estratégico Nacional del Rubro Ovino (del que participan el SUL, el INIA, la industria cárnica y el sector lanero) dijo a No toquen nada que hubo “un descenso de precios en comparación con el 2010/2011en los dos rubros principales”, que son la lana y la carne. “En comparación con el año pasado, los precios son sensiblemente inferiores, sobre todo para la carne ovina, pero si nosotros nos vamos cinco años para atrás, los precios de la carne eran sensiblemente inferiores a los que hay hoy”.

En cuanto a la lana, “en la crisis del 2008 estuvo en valores por debajo de lo que es hoy”, pero “esta coyuntura es algo que es pasajero, producto de la crisis internacional, principalmente de Europa” y “en el mediano plazo se va a reacomodar porque la tendencia es a mantener y aumentar el consumo de carne ovina, aumentar los valores”.

“No hay stock” de lana en el mundo y la demanda es sostenida. “El poder adquisitivo de determinados países crece, y eso va a llevar a que paguen más por la producción”, dijo Mullin.

Uno de los problemas que marca el informe de OPYPA para el rubro ovino es la baja competitividad de la lana con otras fibras como el poliéster o el algodón.

“La competitividad con las otras fibras, ya sean naturales, como el algodón o la seda, o artificiales como el poliéster, siempre existió”, reconoció Mullin. “Ha cambiado el estilo de consumo: la lana, si bien bajó en la participación del consumo a nivel mundial, se ha transformado en un producto cada vez más de lujo”, agregó, y puso como ejemplo que “si uno quiere comprar un traje de tejido plano de la mejor calidad, se va a comprar un traje de lana y no de poliéster”.

“Hoy en día se ha pasado a un consumo muy selecto de parte del comprador final. Estamos viendo que en los últimos dos años, si bien la lana está siendo menos competitiva con el algodón y el poliéster, hay una demanda constante de lana para ese público y ese nicho de mercado”, dijo Mullin.

Mullin agregó que los países productores de lana disminuyeron su producción pero la demanda permanece estable y por eso los precios tienden a subir.

Un poco de historia

La oveja fue un rubro fuerte en la historia de la producción ganadera uruguaya. De hecho, uno de los hechos fundantes del Uruguay moderno, como el alambramiento de los campos en la segunda mitad del siglo XIX, tiene una participación relevante de la oveja. Sin embargo, en las últimas décadas, el ovino perdió pie y, según los datos del último censo agropecuario, sólo el 5% de la superficie agropecuaria del país tiene a la oveja como principal producción.

Históricamente Uruguay fue un país productor de lana, mucho más que de carne ovina. Pero en las últimas dos décadas hubo un vuelco y el país comenzó a dar creciente importancia a la producción de carne en este rubro.

En la década del 90 hubo una “recomposición del stock”. “Uruguay tenía hasta capones machos y adultos, que solamente servían para la producción de lana”, explicó Mullin. A partir del año 95-96 hubo un quiebre y se empieza con la producción de carne ovina de calidad “para abastecer los mercados de alto valor”.

A partir de ahí el peso relativo del ingreso al productor por carne ovina y lana empezó a cambiar, “a tal punto que en muchos establecimientos hoy en día es mayor el ingreso por carne que por lana”.

Aumentar la productividad

Más allá de los matices en la lectura de la coyuntura, tanto Mullin como la OPYPA coinciden en resaltar el aumento de 10% del stock ovino como un hecho positivo y significativo. Entre junio de 2011 y junio de 2012, según datos de DICOSE, la cantidad de ovinos pasó de 7.5 millones a 8.2.

El ingeniero Mullin dijo que el techo del stock en los próximos años no está muy lejos de la cantidad actual, pero que de todas formas hay márgenes interesantes que se pueden mover para incrementar la productividad del rubro ovino.

“Es muy importante la extracción. Nosotros creemos que el stock no va a crecer más de 8 o 9 millones pero tenemos que apostar a crecer en la tasa de extracción, y eso implicaría crecer en los corderos faenados, crecer en el volumen de lana producida, en animales que se venden durante el año que tal vez no figuren en el stock, que es ni más ni menos lo que ha hecho Nueva Zelanda”, dijo Mullin. La idea es “que nazcan más corderos y que esos corderos sobrevivan, engorden, y antes del año el productor reciba el dinero y la oveja siga produciendo”.