Muere Oscar Niemeyer, creador de Brasilia

Murió a los 104 años, a las 21.55 de este miércoles, el arquitecto Oscar Niemeyer. Creador del plan piloto de la capital de Brasil, Brasília, al lado de Lucio Costa, se trata del nombre más importante de la arquitectura brasileña y su estilo se volvió conocido por las curvas de hormigón que lo llevaran a ganar el premio Pritzker (el “Nobel de la arquitectura”) en 1988.

Actualizado: 06 de diciembre de 2012 —  Por: Denise Mota

Muere Oscar Niemeyer, creador de Brasilia

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Según nota del equipo médico que atendía al arquitecto, en un hospital de Rio de Janeiro, Niemeyer se murió a causa de una infección respiratoria. Su estado de salud había empeorado el martes, respiraba con auxilio de aparatos y estaba sedado. Según los médicos, Niemeyer estaba acompañado por una decena de familiares cuando falleció.

“Brasil pierde hoy uno de sus genios”, declaró el miércoles al final de la noche la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, en nota oficial. “Niemeyer fue un revolucionario, el mentor de una nueva arquitectura, bonita, lógica y, como él mismo definía, inventiva.” El arquitecto será velado hoy de tarde en el Palacio do Planalto, sede del gobierno, en Brasília, y será enterrado en Rio de Janeiro, como era su voluntad.

Niemeyer fue el creador de construcciones ícono de Brasil, como el Parque Ibirapuera (Sao Paulo), el sambódromo (Rio), la Fundación Oscar Niemeyer, en Niterói (en el Estado de Rio) o los palacios da Alvorada (residencia oficial de los presidentes brasileños), del Planalto (sede del Ejecutivo) y el edificio del Itamaraty (la cancillería brasileña), en Brasilia.

La capital --nacida de una aventura ambientada en medio de una “tierra roja” que impregnaba a todos y traspasaba las ropas para fijarse en la piel, como contó en sus memorias-- cambió el eje del país de la costa para el interior del territorio, y se volvió parte importante de cómo Brasil pasó a tratar de presentarse al mundo, como una nación anclada en el futuro y sin miedo a los desafíos.

Niemeyer solía contar con sencillez y buen humor cómo fue concebida la entonces nueva capital, fundada en 1960. “Empezábamos a imaginar cómo Brasília surgiría. De repente, aparecía una mancha azul en el horizonte. Ella iba creciendo. Después aparecían los contornos y empezábamos a decir: allí es el teatro, allá, el congreso, la torre. Brasília aparecía como por magia, un milagro”.

Sobre su característica arquitectónica más evidente y conocida, las curvas, decía, en frase que se volvió clásica: “No es el ángulo recto lo que me atrae, ni la línea recta, dura, inflexible, creada por el hombre. Lo que me atrae es la curva libre y sensual, la curva que encuentro en las montañas de mi país, en el curso sinuoso de los ríos, en las olas del mar, en el cuerpo de la mujer preferida. De curvas está hecho todo el universo, el universo curvo de Einstein”.

Comunista histórico y declarado (en 1946 fue invitado a dar clases en la universidad de Yale pero le fue negada la visa por el gobierno de EEUU), en 1964 fue invadido su atelier, pasó por interrogatorios policiales y decidió ir a vivir afuera de Brasil para volver a su país al inicio de los años 80. Irónicamente, aunque no haya sido docente en Yale, un año más tarde, en 1947, resultó vencedor en una competencia, a la que entró con Le Corbusier, para proyectar el edificio sede de las Naciones Unidas.

A pesar de la edad avanzada y de decir que “tener más de 100 años” era “una mierda”, Niemeyer siguió trabajando hasta su última internación, en la primera semana de noviembre --dejó alrededor de 20 obras en marcha en su estudio. También siguió siendo fiel a sus convicciones políticas de juventud hasta la muerte. “Sólo quedan dos comunistas en el mundo: Oscar y yo”, dijo el entonces presidente cubano Fidel Castro durante una visita al estudio del carioca, en 1995.