Invitados por una marca deportiva que los patrocina, Lewis y Pistorius llegaron a Maldonado. Se trata de dos presencias significativas para el mundo del deporte.
El estadounidense Lewis es una leyenda mundial del atletismo. Apodado El hijo del viento fue un especialista en pruebas de velocidad y salto largo y se mantuvo en la elite durante más de una década. Participó en cuatro Juegos Olímpicos en los que ganó nueve medallas de oro y una de plata.
Su mejor registro fue en Los Ángeles 1984 donde consiguió cuatro oros e igualó la sorprendente marca que Jesse Owens había conseguido en Berlín 1936. Además, obtuvo la medalla dorada en salto largo en todos los Juegos Olímpicos en los que participó. Su cosecha en Mundiales de Atletismo también impacta: ocho oros y un bronce. Se retiró tras los Juegos de Atlanta en 1996.
Por su parte el sudafricano Pistorius asombró al mundo con su historia. Con 24 años clasificó al Mundial de Atletismo de Daegu porque consiguió la marca exigida y llegó a las semifinales de los 400 metros. No sería sorprendente si no se tratara de un hombre que nació sin tibias y sufrió la amputación de ambas piernas bajo la rodilla de niño. “Competir en un Mundial con los mejores era el objetivo de mi vida”, declaró tras la competencia.
Para correr utiliza prótesis transtibiales construidas en fibra de carbono lo que generó, aunque parezca mentira, celos de algunos competidores que lo acusan de que no se lesionan y de que sus cuchillas le dan una ventaja. Su mejor registro en 400 metros es 45 segundos 39 y su sueño es participar en los Juegos Olímpicos de Londres.