Krugman trata de "caradura" a S&P

En su columna del New York Times, el premio Nobel de Economía, Paul Krugman, argumenta que la consultora Standard & Poor’s, que rebajó la calificación de la deuda estadounidense, tiene aún menos credibilidad que la situación financiera del país. Por otra parte, alerta que los problemas de Estados Unidos no son meramente económicos, sino políticos, específicamente a causa del crecimiento del Tea Party, rama de extrema derecha del Partido Republicano.

Actualizado: 10 de agosto de 2011 —  Por: Redacción 180

Krugman trata de "caradura" a S&P

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Krugman plantea que para entender la decisión de Standard & Poor’s de rebajarle la calificación de la deuda a Estados Unidos, es necesario tener presentes dos ideas que parecen contradictorias, pero que no lo son. La primera es que Estados Unidos efectivamente no es el país estable y confiable que una vez fue. La segunda es que Standard & Poor’s tiene incluso menos credibilidad y es “el último lugar en el que se deberían buscar opiniones acerca de las perspectivas de nuestra nación”.

El economista dice que la mejor forma para describir a S&P es "chutzpah" –palabra que viene del idish y significa algo como “caradura” o “insolente”-, tradicionalmente definido con el ejemplo, según Krugman, del “joven hombre que mata a sus padres y luego ruega que le tengan piedad, por ser huérfano”.

Explica que el problema presupuestario de Estados Unidos es, después de todo, el resultado de la depresión económica que siguió a la crisis de 2008, y que S&P, junto con otras calificadoras, “jugaron un rol protagónico en la provocación de esta crisis, mediante darles calificación AAA –máxima nota crediticia– a los que luego serían los activos tóxicos que provocaron la debacle”.

Por otra parte, Krugman dice que Estados Unidos igualmente tiene graves problemas, pero que estos no tienen que ver con el presupuesto a corto o largo plazo. “Lo que hace que Estados Unidos parezca poco confiable no es el presupuesto matemático, sino la política. Y por favor, vamos a no decir lo que decimos siempre, que los dos bandos tienen la culpa. Nuestros problemas son mayoritariamente causados por un bando específico, el resurgimiento de una derecha extremista que está más preparada para crear repetidas crisis, que para ceder una pulgada en las demandas”.

Para concluir, Krugman dice que los problemas fiscales de Estados Unidos probablemente no serán tan difíciles de solucionar, y que, si bien es cierto que la población envejecida y los crecientes costos de salud van a aumentar el gasto público más rápido que los ingresos, el problema se podría solucionar disminuyendo un poco los primeros, y aumentando un poco los segundos. Sin embargo, dice, en este momento no se puede hacer eso a causa del Tea Party, que se niega a cooperar en este sentido.

“La pregunta real a la que se enfrenta Estados Unidos, incluso en términos puramente fiscales, no es si vamos a recortar un billón acá o un billón allá. Es si se podrá vencer o marginalizar a estos extremistas que ahora están bloqueand0 cualquier política responsable”.