En el marco de la 37ª Feria del Libro de Buenos Aires, la Cámara Uruguaya del Libro organizó una charla denominada “Bicentenario de la República Oriental del Uruguay”, en la que surgieron críticas a los festejos oficiales que se llevan adelante para celebrar los 200 años de historia. Además, los disertantes intentaron desmitificar la figura del prócer.
Luego de la proyección del tráiler de la película “La Redota”, comenzaron las intervenciones ante un auditorio en donde destacaban los uruguayos residentes en Argentina. Allí, los historiadores buscaron llamar la atención de los asistentes demostrando que la historiografía nacional contiene errores que habría que modificar.
Para Gerardo Caetano, el Bicentenario “es una patraña” ya que la nación no se construyó en 1811. “Puede ser bicentenario de muchas cosas, pero no de la independencia, en eso seguramente todos los historiadores estarán de acuerdo”, remarcó.
Ese razonamiento fue apoyado por Maiztegui, quien dijo que ese año “el Uruguay no existía ni como proyecto”, aunque el autor de “Orientales” dejó una puerta abierta al aceptar que estos 200 años pueden ser conmemoración del inicio de las luchas de independencia.
La figura de Artigas fue abordada desde diversos puntos. Uno de ellos lo aportó Ana Ribeiro, quien aseguró que “existen varios Artigas: el joven azaroso, el líder agreste y revolucionario y el viejo que sobrevivió 30 años alejado del poder en el Paraguay”. Además dijo que Uruguay tiene que reconocer que Artigas fue derrotado, porque “eso trajo como consecuencia la construcción de una nación”.
Caetano coincidió en el razonamiento y remarcó que “la peor de las leyendas creadas por la historiografía nacional es la idea de un prócer triunfante”. El profesor dijo que las grandes obsesiones de Artigas fueron una y otra vez derrotadas.
Maiztegui especificó una de esas luchas perdidas, la de la independencia de Uruguay. "Artigas nunca quiso la separación del tronco principal de las Provincias Unidas". Además agregó que “debe ser el único héroe nacional en la historia del mundo que no quiso nunca la independencia del país del cual es héroe”.
El propio Caetano reforzó esta idea al recordar que Artigas nunca hubiese querido un monumento en una plaza “Independencia”, además de que Montevideo era una ciudad que el héroe no quería, tanto que cuando la revolución prevalece en el territorio, él no entra porque allí estaban sus enemigos.
Para terminar con su pensamiento, Caetano dijo que “Artigas no fue uruguayo”. Dijo estar "convencido de que el Uruguay ha construido un Artigas uruguayo, y lo construyó legítimamente. Ese Artigas no quiso la patria que lo toma como héroe fundacional, sin embargo se hace uruguayo”.