Alfredo García Morales llegó a Afganistán en noviembre de 2008 para dirigir un proyecto de Ayuda Psicosocial a mujeres auto-inmoladas con una ONG española, en la ciudad de Herat al oeste de la región. Ahora, está como director de proyectos de asistencia a víctimas civiles de guerra, trabajo que lleva a cabo desde 2009. Reside en la ciudad de Jalalabad, a 60 kilómetros de la frontera con Pakistán y desde allí conversó con No toquen nada.
García Morales dijo que cuando llegó en noviembre atendían cerca de 10 a 15 casos mensuales y ahora llegan a 25. “Cuando hay un incidente, sea del país que sea, nosotros vamos, hablamos con la familia y tratamos de ayudarlo de alguna manera. De manera económica, pero no con plata, sino que le reparamos la casa si fue bombardeada y les ayudamos a continuar la vida”, sostuvo. “La mayoría de los civiles son analfabetos absolutos y no son críticos de lo que pasa. Si cae una bomba, cae y bueno, mañana pasará otra cosa. Los más educados, a veces, nos han dicho que no quieren saber nada con nosotros”, explicó.
García Morales dijo que en la zona no son muy críticos de los Talibanes, aunque no todos los quieren. “Pero cada vez la situación está más difícil y hay que elegir un bando. Los talibanes estuvieron en el poder y la gente les tenía miedo, hay muchos que no los están apoyando directamente, pero no les huyen y no los delatan”, señaló.
Además, García Morales señaló que los Talibanes “no están contentos con ellos pero tampoco están en contra”. “Yo la voy llevando, creo que cada día estoy más loco, pero es lo que me gusta hacer. Disfruto mucho el trabajo de campo y disfruto mucho ir a los lugares remotos que parece que viajaras en el tiempo 1.500 años y hablar con gente tan simple que te enseña muchas cosas”, contó. De todas maneras, dijo que el conflicto está muy cerca y eso lo va cansando de a poco.
El número de civiles muertos y heridos en el conflicto de Afganistán aumentó un 31% en el primer semestre de 2010, según advirtió Naciones Unidas en el mes de agosto.
Los datos registran que 1.200 civiles perdieron la vida y hubo 2.000 heridos. Los ataques fueron atribuidos por la ONU al Talibán y a otros grupos insurgentes. Las cifras son las más negativas desde los nueve años de la invasión de Estados Unidos en Afganistán, donde su llegado no cambió nada o cambió la situación para peor.
García Morales explicó que los ataques vienen de parte ambos bandos y son de todo tipo. “Los que causan más víctimas civiles son los autos suicidas, las bombas en los costados del camino, que cuando pasan vehículos del Ejército Americano estallan y explotan los autos. Y los talibanes atacan con cohetes a las bases de la OTAN, que no muy inteligentemente, están colocadas en el medio de la ciudad y le pegan a la casa de los civiles”.