Durante el viaje, el ministro de Industria, Roberto Kreimerman, firmó un convenio de cooperación: China donó tres millones de dólares a Uruguay para comprar equipamiento y logística.
También se firmó un convenio entre el Brou y el Banco de Desarrollo de China, tendiente a ampliar proyectos de inversión en Uruguay.
El grupo -integrado por representantes del gobierno, empresarios y sindicalistas- presentó el país ante gobernantes y empresarios chinos e hizo centro en la Expo Shangai, donde hay un stand de Uruguay con un restauran de carnes.
La visión de Read
El integrante del secretariado ejecutivo del Pit-Cnt contó a a No Toquen Nada (Océano FM) que cuando Astori hablaba de los empresarios y sindicalistas de la delegación, se refería a ellos en conjunto como “representantes del mundo del trabajo y de la producción”.
Richard Read también se refirió a las reuniones de la delegación y dijo que en la semana que pasaron en China no se pudo ver mucho más de lo que los chinos quisieron mostrar. “Prácticamente estábamos de 8.30 de la mañana a las 10 de la noche en todo el trajín protocolar, por lo tanto, no vimos más de lo que nos mostraron”, comentó.
Según dijo Read, “es imposible poder tener una dimensión de qué cobertura dan los sindicatos”. “En este tipo de países, los sindicatos son -un poco- el apéndice del propio gobierno y del Estado. Si uno compara la realidad de lo que fue la Unión Soviética, era un calco: los sindicatos eran -por ahí- la transmisión del gobierno”.
Consideró que “hay varias Chinas”. Por un lado, la China del litoral, de la costa, donde están Shangai y Beijing. “Manhattan vendría a ser un barrio perisférico de Shangai”, ejemplificó. “La ostentación, el lujo, los edificios de 200 pisos, avenidas sostenidas en pilares de cinco niveles de altura. Ahí los salarios están bien. Pero después está la China del centro y la de más adentro del continente. Ahí las cosas son distintas”.
Read recordó que hay 1.300 o 1.400 millones de personas y por eso “no es fácil arreglarlo”.
Visitaron algunas empresas de gran dimensión y escala. Una de ellas factura, anualmente, más que el PBI uruguayo, destacó.
Read no había estado antes en China y reconoció que es difícil entrar en contacto profundo con una realidad tan alejada. “Tiene tantas particularidades. Primero, por la extensión geográfica. Segundo, son 1.400 millones de personas. Tercero, hay una situación de división de clases muy acentuada. Dentro de 15 años, seguramente, los mayores ricos del mundo estén en China”, estimó. “La diferencia es tremenda, inclusive entre los propios trabajadores. Quienes trabajan en la costa, tiene un status económico distinto a quien trabaja en el centro y al rural o al del norte”.
Sobre lo contactos con sindicatos chinos y las relaciones laborales en China, el dirigente del Pit-Cnt reconoció que fue difícil llegar a compartir el tiempo suficiente como para formar una opinión. “Traductor mediante pude conversar con trabajadores en las dos empresas que visitamos. Es un intercambio de 15, 20 minutos, no hay posibilidad de otro tipo de cuestiones”, contó. “Cuando se visita otro tipo de país, con el que hay una relación más estrecha, más continua y hay mayor conocimiento, normalmente hay reuniones extensas, en apartado, donde se da un intercambio mucho más profundo”.
Precisó que el sindicato más chico en China tiene 70 millones de afiliados. “Es una sociedad distinta, es imposible compararlo. Por tanto, no tengo una opinión acabada, ni definitiva y ni siquiera primaria de lo que es el sindicalismo en China, con esa realidad”.